martes, 14 de febrero de 2017

MIS EXPERIENCIAS. Por Eunice Oyarzun

Este año con la misión que hemos tenido como parte de la pastoral del circo fue único y creo que lo vamos a recordar siempre.
El peregrinar con la imagen de la Virgen María del Carmen patrona de Chile fue hermoso e imborrable para nosotros que formamos la familia circense, en especial para aquellos que tuvimos la oportunidad de vivir de manera muy cercana llevando la imagen, entre cantos y oraciones, reflexiones de la palabra y apoyados con el subsidio que la  parroquia Latinoamericana nos facilitó, pudimos hacer que fuera más dinámica y participativa. Todos los circos visitados la recibieron con mucho amor, con respeto y alegría, pero sobre todo con mucha fe.
A nombre de todas las catequistas de la pastoral circense deseo dar gracias a Dios y a la Iglesia por esta única oportunidad que nos permitió tenerla en cada circo y hacernos sentir que vivimos una sola fe, agradecer a los padres Scalabrinianos que confiaron en esta pastoral y nos dieron su apoyo para fortacernos en nuestra vocación como cristianos -misioneros de su palabra, que nos llevó a peregrinar junto a la Madre de Dios en los distintos circos a quienes deseo mencionar: El circo Pinder, circo Los Calugas, los Tachuelas, Golden, Pastelito, Timoteo, Grecia, Las Águilas Humanas, London, Circo del Sol, Fontan y Atayde, nos faltaron muchos circos más por visitar pero que por las giras programadas que tenían no alcanzamos llegar a ellos. Dentro de ests visitas quisiera destacar al circo de Timoteo, vimos en ellos (ellas) un testimonio muy sentido en cuanto a lo religioso, quedamos muy contentas de saber de que cuentan con un lugar de oración comunitaria, que al llegar la imagen de la V. del Carmen le prepararon con mayor realce el espacio donde iba a ser acogida, como también pudimos sentir esa gran necesidad de ser acompañadas por la oración de todas nosotras.
Bendiciones a mi querida pastoral, mis compañeras catequistas: Juanita, Silvia, Sonia, Raquelita, Adriana y esta su servidora Nancy, solo decir gracias por permitirme ser parte de esta hermosa entrega a Dios.
Gracias al P. Márcio y a Juanita por esa entrega llena de amor para Dios, por confiar en nosotras en esta valiosa labor misionera que nuestra Iglesia nos pide como bautizadas, seguiré mi peregrinar en el circo, con la fe puesta en Dios, con el compromiso de dar a conocer y llevar la luz de Cristo, y encender nuevamente esa luz que quizá esté apagada en algún circo hermano. Como decimos los circenses, "la función debe continuar"..., pero convencida de que cada circo tiene en su función al artista más completo, nuestro "Señor Jesucristo" que con su infinito amor nos entrega por siempre su protección y una vida nueva que nos anima a darle sentido a todo que hacemos y vivimos.

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